He
aquí las preguntas más frecuentes que se plantean con respecto a las
doulas:
P:
¿Qué diferencia hay entre una doula y una partera?
R:
A menudo parteras y doulas trabajan juntas, como un equipo, pero su
formación y su función son distintas. Una partera es una profesional con
preparación médica que brinda atención prenatal y para el parto.
Durante el trabajo de parto y al momento del alumbramiento, la partera
atenderá a las necesidades médicas de la mujer, mientras que la doula le
prestará ayuda física y emocional. Después del parto, la partera
se concentrará en la salud del recién nacido y en la atención postnatal
de la madre, mientras que la doula ayudará con la vinculación afectiva
entre ésta y la criatura y con el comienzo de la lactancia. Para contar
con una doula no es necesario haber consultado con una partera para la
atención prenatal.
P:
¿Una doula reemplazará a mi marido o mi compañero?
R:
¡De ninguna manera! La
doula no está para reemplazar al compañero de la parturienta sino para
reforzar el respaldo que le preste a ella. En el plano más simple, una
doula puede aportar un par de manos extra, por ejemplo obteniendo cubitos
de hielo mientras el compañero masajea a la parturienta durante una
contracción. La doula conoce varios métodos de alivio físico y también
constituye una presencia tranquilizadora en cuanto a la normalidad del
proceso de alumbramiento. Además, la doula puede brindar información
objetiva y sin prejuicios. Esencialmente, el cometido de la doula es
satisfacer cualquier necesidad que se suscite y participar en el parto en
la medida que lo deseen la parturienta y su compañero.
P:
Si yo no estoy segura de querer un parto sin calmantes, ¿puede una doula,
de todas maneras, ayudarme?
R:
¡Por supuesto! La presencia de una doula no significa que usted deba
tener un parto sin calmantes (a veces también llamado parto
"natural"). Las doulas brindan asistencia y aliento
durante partos de toda clase, incluyendo los que se consuman con cesárea.
Algunas mujeres optan por no tomar calmantes hasta que el trabajo de parto
llega a cierta altura y, en esos casos, una doula puede ayudar a que la
parturienta permanezca en un estado confortable hasta que llegue el
momento de tomar un calmante. Las inyecciones epidurales son muy populares
como calmantes y una doula puede ayudar a que la parturienta obtenga los
mayores beneficios posibles de una epidural reduciendo los riesgos al mínimo.
Al mismo tiempo, la doula sabe cómo debe ayudarse a una mujer que haya
optado por un parto totalmente sin calmantes. La doula trabajará con
usted y respetará su preferencia en lo que se refiere a los calmantes.